- Oye oye oye... Hola!
- Emmmm... hola! Disculpa...¿Te conozco?
- No... pero podriamos hacerlo... ¿Quieres tomar algo?
- No, no tomo.
- Uyyyy... que mañosa...
- ¿Hay algún problema con eso?
- En lo absoluto... pero sólo quería conversar y conocerte... y bueno, tu amigo me habló de ti...
- Ah, mira tú...
- (...) Y dime... ¿Qué es de tu vida?
- Bueno... estudio... leo, escribo, me construyo... cosa que en ti lo veo dificil...
- En fin... ya entiendo, el por qué tienes muy pocos amigos...
- Bueno, tengo.
- ¿En serio? Porque me gustaría ser tu amigo...
- No, no puedes...
- ¿Por qué no?
- Simple. No me agradan las hombres...
- ¿Eres lesbiana?
- No, no lo soy. Pero las amistades con ustedes, se malinterpretan en algunas ocasiones... y luego, se convierten en otra cosa después...
- ¿Hablas de una relación?
- Sí, y le sigue el compromiso...
- Pero tú no me gustas. De hecho, te encuentro fea y poco agraciada. Pero eres interesante... tienes una actitud y carácter ácido, que te hace distinta...
- Quizás, pero después te gustaré. Así pasa casi la mayoría de las veces.
- ¿Estás segura?
- Sí, es lo más probable. Primero te parezco interesante, después me odias, inventarás alguna excusa para alejarte, después verás que te ignoro y querrás hablarme y después, te explicarás a ti mismo por qué haces todo eso.
- Es un concepto muy raro. Aún así, me gustaría ser tu amiga.
- No
- Eres una idiota, nunca debí haberte hablado...
- Bueno, vuelve por donde llegaste.
- Adiós.
...Y así, antes de retirarse y hablar con mi amigo... aceptó que yo tenía razón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario